José Javier Gómez Álvarez, milenio público: http://impreso.milenio.com/node/8784321
Sobre el proyecto del viaducto elevado que se planea construir a lo largo de la avenida Inglaterra hay que considerar lo siguiente:
1. Avenida Inglaterra es un espacio que cuenta con un gran valor urbanístico para la ciudad. Es la vialidad “olvidada” que bordea las vías del tren, y actualmente presenta discontinuidad vial, bloqueos en varios tramos, y puede afirmarse que se encuentra subutilizada. Pero representa una importante reserva urbana en términos de espacio público y de movilidad metropolitana: brinda la oportunidad para implementar transporte colectivo, para convertirse en una vía verde no motorizada peatonal y ciclista, y en un parque lineal.
2. Existen zonas habitacionales a lo largo de ésta vía a las que un viaducto elevado impactaría visualmente y generaría ruido, por lo que se verían afectadas por privilegiar el automóvil. Al parecer no resultan suficientes vías paralelas como Lázaro Cárdenas con su nuevo puente atirantado, la avenida Vallarta con su sistema vial o la recién renovada avenida Revolución. Una vez más se comprueba que la carrera contra el automóvil está perdida de antemano.
3. A pesar de plantearse como una “inversión privada”, el viaducto se sitúa sobre un espacio de propiedad pública (federal) concesionado desde 1996 y por cincuenta años a una empresa privada (Ferromex), por lo que la sociedad tiene derecho a ser tomada en cuenta y evaluar su conveniencia. De otra manera existe el riesgo de convertirse en un negocio privado sobre bienes públicos, sin que la ciudad reciba una retribución justa. A este respecto habrá de clarificarse el papel que jugará el gobierno del estado, además de corroborarse los términos del esquema financiero propuesto.
4. Hay que considerar el proyecto del libramiento ferroviario que diversos gobiernos del estado han planteado desde 1996. De concretarse, pudiera recuperar el espacio de vía del tren de carga, para lo cual habría de resolverse el abastecimiento de las fábricas aledañas, que utilizan el ferrocarril para su operación industrial.
Si con anterioridad se había estudiado implementar transporte colectivo en esta vía, ¿en qué momento cambió la idea por un “segundo piso” vehicular? Las políticas urbanas actuales en los tres órdenes de gobierno plantean la permanencia y repoblación de las zonas centrales de la ciudad y no su disección o ruptura por causa del automóvil.
No se trata de oponerse a cada proyecto en automático, pero tampoco resulta sensato utilizar con apresuramiento y sin una reflexión detenida una de las pocas reservas urbanas, quizá la única con éstas características con las que cuenta la ciudad.
Una avenida Inglaterra convertida en “vía verde” atraería un nuevo desarrollo sustentable en el área, como ha sido la experiencia en otras ciudades. Algunas de las cuales han incluso suprimido recientemente grandes infraestructuras viales en zonas céntricas o estratégicas para redestinarlas al uso público ciudadano (Nueva York, Seúl o Boston). Hay que plantear proyectos de ciudadanía y mejoramiento de la calidad de vida, que tomen preponderancia sobre el automóvil y no lo contrario. Preferible que sea en el mediano plazo. Es urgente pensar en una ciudad distinta: más amable, vivible y competitiva.
1. Avenida Inglaterra es un espacio que cuenta con un gran valor urbanístico para la ciudad. Es la vialidad “olvidada” que bordea las vías del tren, y actualmente presenta discontinuidad vial, bloqueos en varios tramos, y puede afirmarse que se encuentra subutilizada. Pero representa una importante reserva urbana en términos de espacio público y de movilidad metropolitana: brinda la oportunidad para implementar transporte colectivo, para convertirse en una vía verde no motorizada peatonal y ciclista, y en un parque lineal.
2. Existen zonas habitacionales a lo largo de ésta vía a las que un viaducto elevado impactaría visualmente y generaría ruido, por lo que se verían afectadas por privilegiar el automóvil. Al parecer no resultan suficientes vías paralelas como Lázaro Cárdenas con su nuevo puente atirantado, la avenida Vallarta con su sistema vial o la recién renovada avenida Revolución. Una vez más se comprueba que la carrera contra el automóvil está perdida de antemano.
3. A pesar de plantearse como una “inversión privada”, el viaducto se sitúa sobre un espacio de propiedad pública (federal) concesionado desde 1996 y por cincuenta años a una empresa privada (Ferromex), por lo que la sociedad tiene derecho a ser tomada en cuenta y evaluar su conveniencia. De otra manera existe el riesgo de convertirse en un negocio privado sobre bienes públicos, sin que la ciudad reciba una retribución justa. A este respecto habrá de clarificarse el papel que jugará el gobierno del estado, además de corroborarse los términos del esquema financiero propuesto.
4. Hay que considerar el proyecto del libramiento ferroviario que diversos gobiernos del estado han planteado desde 1996. De concretarse, pudiera recuperar el espacio de vía del tren de carga, para lo cual habría de resolverse el abastecimiento de las fábricas aledañas, que utilizan el ferrocarril para su operación industrial.
Si con anterioridad se había estudiado implementar transporte colectivo en esta vía, ¿en qué momento cambió la idea por un “segundo piso” vehicular? Las políticas urbanas actuales en los tres órdenes de gobierno plantean la permanencia y repoblación de las zonas centrales de la ciudad y no su disección o ruptura por causa del automóvil.
No se trata de oponerse a cada proyecto en automático, pero tampoco resulta sensato utilizar con apresuramiento y sin una reflexión detenida una de las pocas reservas urbanas, quizá la única con éstas características con las que cuenta la ciudad.
Una avenida Inglaterra convertida en “vía verde” atraería un nuevo desarrollo sustentable en el área, como ha sido la experiencia en otras ciudades. Algunas de las cuales han incluso suprimido recientemente grandes infraestructuras viales en zonas céntricas o estratégicas para redestinarlas al uso público ciudadano (Nueva York, Seúl o Boston). Hay que plantear proyectos de ciudadanía y mejoramiento de la calidad de vida, que tomen preponderancia sobre el automóvil y no lo contrario. Preferible que sea en el mediano plazo. Es urgente pensar en una ciudad distinta: más amable, vivible y competitiva.
Qué lastima que no haya comentarios hasta ahora en esta nota. ¿Acaso nadie la ha leido? Me gusta la idea de un parque lineal. Sería tonto no aprender de otras ciudades como Boston o Seul, las cuales nos han dado dos importantes lecciones de urbanidad: 1.- Los viaductos no funcionan. 2.- Tan no funcionan que optaron por quitarlos y poner en su lugar parques lineales apoyando la movilidad no motorizada (esto hecho hace 5 años ya). Debemos aprender las lecciones actuales y aprender en cabeza ajena, de la experiencia de hace 40 o 50 años.
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