Por Sonia Serrano Íñiguez, para El respetable.com
Más allá de las discusiones sobre la conveniencia o no de construir la vía rápida propuesta por el gobernador Emilio González Márquez, a estas alturas del desarrollo de Jalisco, tal vez mejor revisamos si vale la pena desgastarse en proyectos tan lejanos a nuestra realidad.
Y es que hace muchos años no hay un gran proyecto en Jalisco que se concrete. Eso sí, en el camino, todos han dejado un gran desgaste. Desde la línea 2 del Tren Ligero, en este estado casi no ha pasado nada.
Nada más con un paso ligero por la memoria, podemos ver que no hay macrolibramiento carretero; no se ha ampliado el Tren Ligero; no se ha cerrado el Periférico; no hay obras de abasto y saneamiento de agua para la zona metropolitana; el Guggenheim fracasó y hasta la ley que permitiría la inversión privada en obras públicas y que debía estrenarse con el macrobús sigue guardada.
La definición del proyecto de abasto de agua para la zona metropolitana de Guadalajara, provocó uno de los más importantes desgastes sociales en los últimos años. Desde el gobierno de Alberto Cárdenas Jiménez, los jaloneos para encontrar el lugar ideal movieron todo tipo de intereses.
Fue finalmente con Francisco Ramírez Acuña que se decidió que Arcediano era el mejor sitio. El largo proceso para desalojar a quienes vivían en ese punto, más las especulaciones de un presunto negocio del entonces director de la Comisión Estatal del Agua, Enrique Dau Flores, hicieron que el sexenio concluyera sin que se llegara más allá de algunos caminos para acceder al lugar donde se construiría la cortina.
Desde que Emilio González llegó al gobierno del estado, fue claro que la presa no era su prioridad y terminaron por dejar a un lado el proyecto, con unos buenos millones de pesos ya invertidos.
Esto, sin contar los fracasos con que se ha topado el proyecto de saneamiento, desde la reducción en el número de plantas, las dificultades para la adquisición de los terrenos y, recientemente, las negligencias que podrían hacer perder recursos federales.
El cierre del Periférico definitivamente fracasó. El crecimiento desordenado de la zona metropolitana impidió concluirlo en el trazo original, por lo que Ramírez Acuña ideó enviarlo hasta el aeropuerto. Ahí volvieron a surgir problemas que mantuvieron el primer tramo aislado porque no se liberaban los derechos de vía para conectarlos con las carreteras a Chapala y a El Verde.
Luego de destrabarse ese punto, se avanzó en los siguientes tramos, pero de nuevo los problemas económicos frenaron el proyecto, que para este año fue suspendido.
El macrolibramiento carretero ni siquiera ha logrado solventar los derechos sobre la vía, mientras que el Guggenheim, como todas las obras que impulsa la iniciativa privada en Jalisco, se desechó cuando dejaron de fluir los recursos públicos.
Por eso, tal vez ni valga la pena desgastarse en discusiones. No hay proyecto en Jalisco que vaya por una vía rápida.
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